Si hoy descubrieras que te queda un mes de vida ¿Qué harías?

Si hoy descubrieras que te queda un mes de vida ¿Qué harías?

Al principio pensar en esto me hizo llorar y creo que todas las mujeres que son madres entienden bien el por qué y no hará falta mucha explicación al respecto, pero como sé que me leen hombres también, y que demás no son padres, a todos les diré: el sólo hecho de pensar dejar a nuestros hijos hace que se nos forme un nudo en la garganta, que se tranque el paso de la respiración y que una profunda tristeza nos invada, sin embargo superado el shock me dispuse mental e hipotéticamente a resolver lo que me gustaría fuera el destino de mi hijo, dejar las cosas claras y lo que constituiría mi último deseo…

Resuelto esto, volví a mí y me centré, porque entendí que siempre he tenido una sola vida a mi cargo y es la mía… Pensé por segunda vez, ya sin lágrimas en los ojos, qué más haría si sólo contara con el último mes de mi vida, la primera imagen fue: no iría al gimnasio ¿para qué? No vale la pena desperdiciar mi tiempo en eso, ya la apariencia de mi cuerpo físico pasaría a un último plano en orden de prioridades, a cambio me resolví a pasarla lo mejor posible, sin excesos, porque aunque no lo crean tampoco son necesarios y no dejarían una huella imborrable en mi mente, al contrario es factible que ni siquiera lo recuerde.

En cambio decidiría, de verdad, por fin y sin más tiempo para postergarlo: SER FELIZ, compartir el mayor tiempo posible con mis seres amados se volvería una prioridad, agradecería cada noche, cada descanso y sobre todo bendeciría cada amanecer, admiraría aún más la naturaleza, no me amargaría por nada ni por nadie, intentaría terminar mis metas trascendentales, esas que marcarán huella y dejarán algo a la humanidad, eso sí siempre y cuando no me priven del tiempo junto a mi familia… ¿Y saben qué? me arriesgaría a hacer todo lo que quiero; el temor al fracaso, al rechazo o al qué dirán se esfumarían por completo, ¡total si dentro de un mes no podré saber lo que los demás piensan o dicen de mí!… También me di cuenta que sería más conformista, para qué tantas casas, carros o cuenta en dólares, si al fin y al cabo nada de eso me lo llevaría…

Intentaría por todos los medios amar, amar mucho y amar a todo el que lo necesite; trataría de hacerle entender a mis amigos, conocidos y seres amados que la vida es muy breve para desperdiciarla con odios, rencores, envidias, superficialidades y egoísmos…

No lucharía por ser amada, solo me amaría lo suficiente como para poder amar al prójimo como a mí misma, por aquello de que se enseña más con el ejemplo que con las palabras.

En fin, las cosas que han pasado por mi mente durante este ejercicio han sido muchas, la mayoría me sacaron lágrimas y mantuvieron un molesto nudo en mi garganta, sin embargo también ha sido de mucho provecho y por eso quisiera invitarlos a que cada uno de ustedes practicara este juego sólo por unos minutos, en su mente, piensa ¿qué harías si sólo te quedara un mes de vida?

Lo que más deseo para ti es que sólo sea un juego o ejercicio y no una realidad en este momento, deseo que tengas mucho años para recapacitar, vivir, amar y disfrutar de este maravilloso regalo que se llama “vida”, que consigas tu propósito y que a través de él puedas amar todo lo que haces, que tengas o formes una familia que te ame y a la cual ames mucho, que tengas amigos que se preocupen por ti y amigos por los que preocuparte (aunque sea solo uno).

Que aprendas a ser agradecido y que hagas de la gratitud una rutina de vida, que entiendas que estar enfermos a veces es una bendición que nos detiene y nos hace reflexionar, porque no valoraríamos la salud si no fuera por la enfermedad, no apreciaríamos la luz si no fuera por la oscuridad, por eso si experimentaste alguna de las expresiones del miedo disponte hoy a transformarlas en expresiones del amor, vacía tu mente y tu corazón de todo lo que no aporta nada positivo en tu vida, y si sientes ganas de llorar hazlo, dicen que las lágrimas limpian el alma y son una aceptable manifestación de nuestros complejos estados emocionales. Pero sobre todo no esperes a que llegue el momento final para reflexionar y cambiar, ¡hazlo ahora, hazlo ya!.

Me despido con un fragmento de uno de mis poemas favoritos “te deseo” de Víctor Hugo:

Te deseo que siendo joven no madures demasiado deprisa,
Y que ya maduro, no insistas en rejuvenecer,
Y que siendo viejo no te dediques al desespero.
Porque cada edad tiene su placer y su dolor
Y es necesario dejar que fluyan entre nosotros.

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