Consultas

CONSULTAS EN LÍNEA Y PRESENCIALES

¿Se siente demasiado abrumado o cansado para hacerle frente a sus problemas? De ser así, no está solo.

Según el Instituto Nacional de Salud Mental (National Institute of Mental Health), más del veinticinco por ciento de los adultos estadounidenses tienen depresión, ansiedad u otro problema mental en cualquier año, incluso los niños pueden sufrir estos trastornos. Por su parte, otros necesitan ayuda para lidiar con una enfermedad grave, perder peso o dejar de fumar. Muchos otros enfrentan problemas en sus relaciones, pérdida de empleo, estrés, abuso de sustancias u otras dificultades. A menudo, estas dificultades llegan a ser debilitantes.

Es una herramienta para ayudar a las personas a llevar adelante vidas más felices, saludables y productivas, consolidar el logro de objetivos, encontrando la automotivación correcta, consolidando la autoestima y fortaleciendo el carácter para transformar las dificultades en aprendizajes.

Todo esto ocurre aplicando procedimientos científicamente válidos para la creación de hábitos más sanos y efectivos. Entre los métodos usados en la terapia emocional puedo mencionar el cognitivo-conductual, el interpersonal, ThetaHealing, programación neuro lingüística y otros tipos de terapia conversacional que ayudan a resolver los problemas.

Para la mayoría de los métodos la base fundamental es el diálogo, proporcionando un ambiente de apoyo que le permite hablar abiertamente con alguien objetivo, neutral, profesional e imparcial. Usted y yo trabajaremos juntos para identificar y cambiar los patrones de pensamiento y comportamiento que le impiden sentirse bien.

Al concluir el tratamiento, no sólo habrá resuelto el problema que le trajo a la consulta, sino que, además, habrá aprendido nuevas destrezas para enfrentar con mayor efectividad cualquier desafío que pueda surgir en el futuro.

Algunas personas recurren a la terapia porque han estado deprimidas, ansiosas, rencorosas o enojadas por demasiado tiempo, otras presentan problemas de disfunción sexual que no refieren trastornos fisiológicos. Otras podrían querer ayuda ante una enfermedad crónica que interfiere en su bienestar emocional o físico. También porque podrían tener problemas a corto plazo para los que necesitan ayuda. Por ejemplo, un divorcio, infidelidad, partida de los hijos, problemas familiares, falta de motivación, baja autoestima, si ha sido víctima maltrato físico, verbal o psicológico, si siente falta de voluntad para lograr los objetivos que se ha planteado, si se siente abrumado por un nuevo empleo o estar de duelo por la muerte de un familiar, entre otras.

Es aconsejable que piense en la mejor hora del día y la semana para ir a la terapia. Entre los factores a considerar están:

La mejor hora del día para usted. Independientemente de que se levante temprano o tarde, debe saber a qué hora está en mejor forma para coordinar adecuadamente su cita.

Trabajo. Si tiene que pedir permiso para ausentarse de su trabajo, pregúntele al departamento de personal si puede usar los días de ausencia por enfermedad para asistir a sus sesiones de terapia. También es recomendable que coordine su primera cita en horas de la tarde, para que no tenga que regresar a su centro de trabajo. Si debe analizar un tema delicado, es probable que se sienta cansado, agotado emocionalmente, con los ojos hinchados o confundido después de las primeras sesiones.

Responsabilidades familiares. A menos que sus hijos participen en el tratamiento, no es buena idea llevarlos a la consulta. Escoja una hora en la que alguien pueda cuidarlos.

Otros compromisos. La primera sesión de terapia dura 90 minutos, mientras que las siguientes son de 50 a 60 minutos como máximo. Trate de coordinarla a una hora en la que no tenga que salir corriendo para llegar a tiempo a otra cita. La preocupación por llegar con tardanza a su próximo compromiso podría afectar su concentración durante la sesión de terapia.

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